22 mayo 2013

¡Qué huevos!

Hace unos años publicaba una entrada dura sobre Sergio García. Aunque los resultados han seguido ahí y sus debacles en rondas decisivas se han seguido dando, su actuación en el último The Players creo se hace merecedora para que publique esta entrada.

Tras llegar a la última ronda del The Players enfrascado en la lucha del torneo ante Tiger Woods, convertido otra vez en número uno mundial y tras su polémica en el hoyo 2 de la tercera jornada, Sergio se mantuvo al acecho de la cabeza del torneo toda la última jornada. Jugaba en el último partido junto al sueco David Lingmerth y justo por delante iba el Tigre, con lo que la presión era máxima para el de Castellón.

Y ahí seguía. Y ahí atacó tras el doble bogey del americano en el 14. Total, que llegó empatado en primer lugar al tee del 17. Ahí vió el par de Tiger en un hoyo que el último día tenía una posición de bandera complicada de atacar. ¿Postura lógica? tiro a centro de green, dos putts y todo por decidir en el 18.

¿Qué tiro se marcó Sergio? Directo a bandera. Mi primer pensamiento fue: ¡Está loco! seguido de un ¡olé sus cojones! La verdad es que el tiro tenía una pinta estupenda...hasta que vimos dónde aterrizó la bola (aterrizar no es el verbo correcto), cayendo ésta en el agua.


Ploff, bola al agua en el 17. Yo creo que todos lo vimos ya perdido. Quizá hasta Sergio García que se tenía que poner en el tee a tirar el que sería su tercer golpe. He leído en muchos lugares que este nuevo tiro era como los que se marcaba Kevin Costner en Tin Cup. Cabezonería, orgullo. Pero pensándolo fríamente, creo que tirar otra vez a bandera era la única posibilidad que le quedaba a Sergio si aún tenía esperanzas de poder forzar un desempate en el torneo: "tercer tiro a por el trapo, un putt y me voy con bogey, a la espera de poder sacarle un golpe a Tiger en el 18" pudo pensar.

El desenlace, por desgracia, no fue ese y el tercer golpe también se fue al agua y con la bola todas las esperanzas de ver a Sergio García volver a ganar un The Players considerado por algunos como el cuarto grande.

Pues qué queréis que os diga: ese hoyo 17 lo que ha conseguido es que me quite el sombrero ante Sergio García. Dos golpes valientes, arriesgados. Dos golpes para ganar el torneo. Alguno podrá decir que no fueron inteligentes. En frío te diría que tal vez, pero la línea que separa la locura de la genialidad es muy muy fina. Y para mí esos dos tiros fueron un ¡qué huevos!

Tras la finalización del torneo, pude ver más acerca de la polémica del hoyo 2. Las declaraciones de Sergio y  las de Tiger. Os voy a ser sincero si os digo que pensé "joder Sergio, ¿otra excusa?", pero seguí indagando y ví las declaraciones del Marshal jefe que seguía el partido de Sergio y Tiger en las que contradecía lo dicho por Tiger. Eso unido a su dropaje en el hoyo 14 (menuda temporadita de dropajes malditos que lleva el americano) hace pensar que el número uno mundial no está representando correctamente la caballerosidad que se presupone a todo golfista. ¡Vaya con el Tigre!

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