09 agosto 2010

¿El mejor souvenir de un viaje?

Cuando uno sale de vacaciones o realiza un viaje a algún lugar nuevo o alejado suele querer llevarse a casa un recuerdo de los lugares visitados: losfamosos souvenirs.

En los lugares turísticos por excelencia no pueden faltar las tiendas de souvenirs en los que uno encontrará camisetas, imanes de cocina, miniaturas con la imagen del edificio típico de la ciudad...miles de objetos para recordar la visita, o para revitalizar el comercio local.

No tengo nada en contra de los recuerdos de los lugares y me gusta que todo viaje tenga su souvenir. Suele caer alguno que acaba en la puerta de la nevera o en algún lugar de la casa más o menos afortunado para el objeto en tanto en cuanto será visto a menudo (y por tanto recordado) o por el contrario tendrá un lugar más apartado de la vista.

Pero para mí, el mejor souvenir de un viaje o de unas vacaciones son las fotos. Pero no las postales que se encuentran a centenares en las entradas de las tiendas de souvenirs, sino las que uno hace. Cada uno hará las fotografías según sus expectativas: mero recuerdo u obra maestra fotográfica (siempre será la intención, lo que después salga...), pero esas fotografías tendrán impregnado no sólo el lugar visitado, sino la experiencia vivida. El recuerdo que te llevas a casa no es sólo del sitio en el que uno estuvo, sino lo que uno vivió allí.

Esa es, para mí, la diferencia entre la postal o la camiseta comprada y la fotografía tomada. Con una te llevas a casa lo que la fábrica china quiso que recordaras, preciosa u hortera, con la otra te llevas lo que tú has creado. Te llevas lo que tu viste o lo que creíste ver. Te llevas la experiencia justa de ese momento, con lo mejor y lo peor (seguro que hay postales mucho más bonitas de ese mismo lugar, pero no fueron hechas cuando tú estuviste allí)

1 comentario:

mdaf dijo...

Por muchas postales bonitas que puedas encontrar (que alguna hay...), no hay nada como hacer las propias. Recordar el haber estado allí, los diez minutos que estuviste en una esquina esperando ver pasar un taxi, al señor del parque corriendo. Todo eso forma parte del viaje :-)