21 junio 2010

Dibujos

Todo el que se pasee por este blog de vez en cuando sabe de mi afición por la fotografía y por intentar llevarme a mi ordenador aquello que estaba admirando, o simplemente viendo, en algún momento.

Lo bueno de la fotografía es la inmediatez y la reproducción fiel de lo que se estaba viendo. A fin de cuentas, cuando abramos la fotografía en el ordenador, o la imprimamos, estaremos observando lo que vimos por el visor de la cámara. Y la fotografía la haremos en una décima de segundo (o lo que toque de exposición).

Sin embargo, no siempre tenemos la cámara de fotos en la mano. O simplemente queremos plasmar aquello que vemos de una manera diferente. Quizá queremos hacerlo de manera más pausada y sosegada. O afrontar un reto de poder hacer algo parecido a la realidad con tus manos, un bolígrafo y un papel. Es entonces cuando cambio la fotografía por el dibujo.

Realmente a mí el dibujar me ha gustado desde siempre. Desde las láminas de dibujo técnico que tocaba hacer en el colegio hasta los dibujos en las tapas de los libros de historia que hacía mientras perdía el tiempo en clase (si me hubiera aplicado más entonces...). Y siempre se me dio mejor el dibujo técnico que el artístico.

Así que aprovechando una libreta Moleskine de tamaño bolsillo con las hojas duras y unos Rotring Tikky Graphic que me he comprado, aprovecho algún momento de calma para hacer un dibujillo.

O básicamente lo que hago es dibujar para buscarme un momento de calma y relax.

1 comentario:

mdaf dijo...

Yo no paso de la casita y la gaviota...
Vaya crack!