28 agosto 2009

Madrid - Munich (Día 1)

Todo empezaba embarcados en el Airbus A320 con asientos Recaro del vuelo IB3534 que tenía prevista la salida a las 08:50 de Madrid-Barajas. Asientos 14E y 14F justo por detrás de la salida de emergencia de las alas. Cada vez meten más asientos en estos aviones. Pero bueno, ahí estábamos, preparados para despegar rumbo Munich donde deberíamos llegar a las 11:15. Vuelo tranquilo salvo unas cuantas turbulencias en el descenso a Munich.
Durante el vuelo, con los Alpes al fondo

Una vez en Munich, recogida de maletas y rumbo a la parada de taxis a coger uno para ir al hotel. Primer detalle: todos los taxis Mercedes/Audi/BMW. Tras una carrera de 50€ y velocidades de 170 km/h estábamos en el centro de Munich, descargando maletas para hacer el check-in en el hotel.

Ya en la habitación, deshacer lo principal de las maletas y listos para salir a dar el primer paseo por Munich, tantear la ciudad y hacernos al lugar cual Paco Martínez Soria. Además, el objetivo era comer. Ya íbamos teniendo hambre por lo que Bayerstrasse, Karlspaltz, Neuhaserstrasse y Kaufingerstrasse adelante llegamos a la Marienplatz donde nos esperaba el nuevo ayuntamiento (Neues Rathaus) y en su patio interior la terraza del Restaurante Ratskeller donde hicimos parada para comer. Cerveza Alemana y Codillo, como no podía ser de otra manera:Codillazo entre pecho y espalda

Así que con las fuerzas renovadas tras llenar el estómago volvimos a retomar las rutas turísticas. Primera parada el Viktualientmarkt, una plaza que tiene un mercado callejero con puestos de comida de todo tipo.Tendera en el Viktualienmarkt

Detalle de un puesto de frutas

Retomamos rumbo turístico hacia el norte. Por delante vaya que cuando estamos visitando ciudades del extranjero no llevamos un rumbo fijo o planificado de antemano sino que intentamos meternos en la piel de las ciudades, perdernos en ellas, intentar ser dos más (aunque yo con la cámara al cuello canto...).

El segundo detalle importante en Munich es la cantidad de gente que anda en bici por la calle. Y los carriles bici que hay junto a las aceras, además, no se andan con chiquitas, como te metas por confusión en uno de ellos, corres un serio riesgo de ser atropellado por un alemán furioso.
Ciclista muniquesa

Total, que seguimos caminando llegando a la Maximilianstrasse, calle en la que hay unas cuantas tiendas "baratas" como una joyería Omega, etc... y calle en la que ví 3 Porsche 911 aparcados casi juntos.

Arcos en Maximilanstrasse

La Maximilianstrasse empieza (o acaba) en la plaza del Nationaltheather, que como su nombre indica (y no es muy complicado adivinar, cosa rara en algo alemán) es el Teatro Nacional. En ese momento, y debido al sol y el calor ya estábamos un poco cansados, por lo que decidimos volver tranquilamente paseando al hotel a descansar un poco y echarnos una siesta reparadora.Nationaltheather y su plaza


Pero claro, como buenos españoles, la hora de levantarnos de la siesta coincide con la hora en la que los alemanes ya están en sus casas cenando. Así que al salir de nuevo a la calle, el panorama no era el mismo. Menos turistas, pero sobre todo menos muniqueses y los comercios ya cerrados (horario habitual, de 8-12 y de 14 a 18). Eso sí, los restaurantes y las terrazas llenas sirviendo cenas.Terraza del restaurante Augustiner

Ya se estaba haciendo de noche, pero como ese día no me llevé el trípode, pocas fotos hice una vez se puso el sol. Aún así seguimos caminando recorriendo el centro de Munich (que no habíamos visto por la mañana).Edificio en la NeuhaserStrasse.

Entre los detalles que pudimos ver ese día, una tienda de productos españoles, con el escaparate lleno de "must" españoles, como 4 botellas de anís (del Mono, Castellana, etc.).

Pero aunque el horario alemán es el que he comentado antes, también puedo decir que nos sorprendió gratamente el "ambiente" nocturno muniqués y no por los turistas de zonas tipo, sino por la cantidad de terrazas en las que estaban los autóctonos cenando en plan "pijo" (con sus copas de vino en vez de con el jarrón de litro de cerveza). Nosotros no tuvimos más remedio que cenar y volver al hotel a descansar.

Ya llegaría el segundo día en Munich.

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