21 noviembre 2007

In the ghetto

En el trabajo estamos muchas veces con la coña (de mejor o peor gusto) que el día menos pensado nos ponen el brazalete con la estrella de David o nos tatúan el número en el antebrazo...y es que no siempre es fácil la vida del externo en este mundillo...te limitan las horas de los comedores, te limitan la comida (parece ser que sólo tenemos derecho a comer frío, porque no dejan los microondas), el efecto guantánamo se extiende (prisión incomunicada, los teléfonos no pueden llamar ni recibir llamadas del exterior), y un largo etcétera de anécdotas recopiladas tras, de momento, casi 8 años currando en esto.
Así que hoy toca post musical:

Aunque no sé si es mejor la versión del príncipe gitano ;)

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