23 octubre 2004

Deportes profesionales
Hoy me he pasado por el Open de Madrid que se celebra en el Club de Campo: Golf profesional.

Cuando ha acabado el último partido, de camino al coche tenía que pasar por la cancha de prácticas, y allí como cada año había una hilera de jugadores pegando golpes pacientemente. Cubos y cubos repletos de bolas eran utilizados por los jugadores que golpeaban bolas perfectas, pulían defectos y preparaban golpes.

Bajo el último sol de la tarde se agolpaban jugadores a los que no les importaba haber estado 5 horas andando y pegando bolas en los 18 hoyos del recorrido. Allí se encontraban ensayando, intentando solucionar ese defecto que les ha acompañado toda la jornada o simplemente relajando músculos.

Me he acordado de la época de Benito Floro en el Real Madrid en la que puso por costumbre dar unas vueltas al campo trotando después de los partidos...y eso ¡causó expectación y extrañeza! Sin embargo en un deporte como el golf es norma habitual, son profesionales que viven por y para este deporte.

Desde aquí va mi muestra de admiración hacia estos deportistas que lo dan todo, sin olvidar la paciente tareas de sus caddies, mirando, observando, ayudando y corrigiendo a sus "jefes".
Sonaba en mis auriculares Brown eyed girl de Van Morrison.

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